ARTE: Una nueva mirada para la industria nupcial
Soy de las que cree firmemente que el arte, en todas sus versiones, es el alma de nuestra humanidad. Es una forma de expresión que conecta, emociona y permite entender el mundo desde perspectivas que a veces las palabras no alcanzan a explicar. Y qué mejor que llevar esta esencia artística a las celebraciones, a los eventos que marcan nuestras vidas, como las bodas.
En la industria de los eventos, estamos viviendo un momento apasionante en el que el arte empieza a descontextualizarse de sus circuitos habituales. Cada vez con más fuerza, lo vemos abandonar museos y galerías para tomar lugares inesperados y, en nuestro caso, no solo llega para decorar, sino para ser el eje vertebrador de lo que creamos.
Para contar una historia. Para decir algo importante.
Propuesta de Marina Salazar de No queda tinte.
Ya no basta con diseñar eventos bonitos.
Los clientes, especialmente las nuevas generaciones, buscan algo más: que cada detalle sea un reflejo auténtico de quienes son y lo que quieren transmitir. Quieren eventos que sean vivencias y no espectáculos vacíos. Y ahí es donde el arte, con toda su capacidad de emocionar e impactar, cobra todo el sentido.
Dejar que el arte hable: formas de incorporarlo en los eventos
Cuando pensamos en arte, no debemos limitarnos al cuadro enmarcado o a la escultura en un rincón. El arte es performativo, es vivo, es colectivo. Es algo que sucede y se siente. Y esa es precisamente la magia de integrarlo en las celebraciones que diseñamos. Hay mil formas de hacerlo, pero aquí comparto algunas que pueden transformar un evento en una experiencia inolvidable para los asistentes.
1. Performances que emocionan y cuentan historias.
Imagina un instante en el que, mientras se realiza una ceremonia o un brindis, una bailarina contemporánea interpreta, a través de la danza, lo que significa ese momento (ya sabes la debilidad que siento por la danza…). O un artista pinta en directo un mural que plasma los valores o la narrativa del evento. Estas intervenciones, cuidadosamente diseñadas, no solo impactan a los asistentes, sino que reflejan la esencia misma de los anfitriones.
2. Espacios que son obras de arte en sí mismos.
Ya no hablamos de decoración convencional, sino de instalaciones artísticas que transforman completamente el espacio. Un techo lleno de esculturas móviles que cambian con el viento, una proyección de videoarte que da la bienvenida a los invitados… estos elementos convierten cualquier evento en algo memorable.
3. Mesas que cuentan historias.
¿Y si en lugar de los clásicos arreglos florales, cada mesa fuera una pequeña galería de arte? Desde piezas escultóricas creadas especialmente para el evento, hasta elementos de arte urbano que reflejan los valores de los anfitriones, las posibilidades son infinitas. Este enfoque no solo añade un toque estético, sino que invita a la reflexión y a la conversación entre los asistentes.
4. Arte urbano: un toque disruptivo.
El grafiti, el muralismo o el video mapping son formas de expresión que aportan frescura y un punto rompedor a los eventos. Incorporar a un artista que intervenga en vivo durante la celebración o una instalación de street art que dialogue con el espacio puede ser el broche perfecto para un evento que se atreve a ser diferente.
5. Souvenirs artísticos y talleres en vivo.
No hay mejor recuerdo para los asistentes que algo creado en el momento. Talleres en los que los invitados colaboren con un artista para crear una obra colectiva o piezas únicas diseñadas exclusivamente para el evento pueden convertirse en el detalle que cierre con broche de oro la experiencia.
Las nuevas propuestas de Marina Salazar de No queda tinte , la artífice de la escultura de tetamundi en la actuación de Rigoberta Bandini en Eurovisión, para aplicar en los eventos y en las bodas me resultan muy interesantes e innovadores. Una alternativa vibrante, irónica y cargada de simbolismo a tener en cuenta.
Instalación para Mas Creations, Design week de Milan, 2024 © Gaia Spanò
Vía Pinterest, fuente desconocida.
Crear celebraciones con alma
Siempre he pensado que un evento, al igual que el arte, debe tener alma. Debe ser un reflejo de lo que el cliente quiere comunicar, de sus pasiones, de lo que desea compartir con el mundo. Y el arte es la herramienta perfecta para lograrlo, porque es puro lenguaje, pura emoción.
En nuestra industria, muchas veces nos enfrentamos a la presión de la inmediatez, del "todo para ayer", de tener que cumplir con estándares que a veces priorizan lo práctico sobre lo auténtico. Pero el arte nos recuerda que lo importante no es solo el resultado final, sino el proceso, la intención, la narrativa que construimos junto a nuestros clientes.
Integrar el arte como eje vertebrador de los eventos que diseñamos es una forma de reivindicar esa pausa, esa reflexión. De volver a conectar con lo auténtico, con lo humano, con lo bello. Es dejar que cada trazo, cada movimiento, cada detalle hable por nuestros clientes y por las historias que quieren contar.
Porque al final, de eso se trata. De crear momentos que no solo se vean bonitos, sino que se sientan. Que emocionen. Que dejen huella. El arte no es decoración; es esencia. Y nosotros, como profesionales, tenemos la responsabilidad y el privilegio de hacerlo protagonista. ¿Estamos listos para liderar esta revolución?
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